Es el alojamiento más común de la isla y el que más dudas genera: en un apartamento pequeño, con vecinos al otro lado del tabique, ¿se puede? Sí. Hacen falta dos cosas, y no son las que la gente cree.
No hace falta un salón grande ni sitio para la camilla: se monta sobre la cama con toallas, aceite y una manta térmica. Un dormitorio normal de apartamento sobra.
Es la única condición innegociable. Si viajas acompañado, se cuadra con una excursión, una cena o una mañana de playa de los demás. Mucha gente lo resuelve así.
La sesión es silenciosa. La música va baja, no hay aparatos y no se habla alto. En un edificio de alquiler vacacional en agosto, es de lo más discreto que va a pasar esa noche.
Se sube como cualquier visita, sin uniforme ni bolsa con marca. Si hay conserje o código de acceso, dilo al reservar y se coordina para no tener que dar explicaciones.
Muchas veces no, y no hace falta. Se monta sobre la cama con protección, toallas y aceite. El resultado es el mismo; solo cambia la altura de trabajo.
Funciona igual, siempre que estés solo. Los estudios y los apartamentos de un dormitorio son el formato más habitual en Can Picafort, Cala Ratjada o Peguera y se atienden a diario.
No. Hace falta que no haya nadie más durante la sesión, o al menos una zona cerrada donde nadie vaya a entrar. Se puede hablar y buscar la fórmula por WhatsApp.
El precio depende del formato y de la duración, y se cierra por WhatsApp antes de reservar. Sin recargo por el tipo de alojamiento.
Escribe por WhatsApp con el día, la zona y si vas a estar solo. Te confirmamos horario y precio antes de nada.
Las zonas de la isla donde este tipo de alojamiento manda. Cada una explica cómo se trabaja allí.