La rutina no se deshace en sesiones de una hora robadas a la agenda. Un retiro es tiempo de verdad: dos o tres días donde solo hay una cosa que hacer — volver a ti.
Un retiro no es una sesión larga: es lo que pasa cuando quitas el móvil, la agenda y la vuelta a casa de la ecuación durante dos o tres días. Mallorca ayuda bastante, porque los sitios donde se hacen —fincas de la sierra, casas de piedra en el interior— ya invitan por sí solos a bajar el ritmo.
De viernes a domingo en un entorno cuidado de la isla, alternando práctica, masaje y ratos de integración sin programa. Las plazas son muy limitadas porque el formato deja de funcionar en cuanto el grupo crece.
Vuestro retiro privado, solo para los dos, en vuestra villa o en un alojamiento que buscamos para la ocasión. Se diseña a partir de lo que traéis: hay parejas que vienen a reconectar y otras que vienen a aprender algo concreto.
Si vienes a Mallorca de vacaciones, se puede armar un programa de sesiones repartidas durante tu estancia en lugar de un retiro cerrado. Funciona especialmente bien en estancias de una o dos semanas.
Una edición especial en diciembre para cerrar el año haciendo algo que se recuerde por lo que se sintió y no por la resaca. Es la que antes se llena de todo el calendario.
Al retiro de fin de semana viene gente sola y gente en pareja, y los ejercicios funcionan en ambos casos. El retiro de pareja es, por definición, solo para dos.
Alojamiento, las sesiones del programa y las comidas, salvo que se indique otra cosa en la edición concreta. El desglose se manda por WhatsApp junto con las fechas antes de reservar.
En español, inglés o alemán según el grupo. En los retiros privados de pareja se hace directamente en vuestro idioma.